viernes, 21 de junio de 2013

"Vestido de novia.....a mí no me han regalado nada"



La directora cubana de cine  Marilyn Solaya  durante el rodaje de su filme Vestido de novia



Por Danae C Diéguez

La conocí en 2006, mientras estábamos organizando el coloquio "Sara Gómez: imagen múltiple. El audiovisual cubano desde una perspectiva de género" y le habíamos pedido que participara mostrando sus experiencias como realizadora. Ya por entonces se hablaba del guión que Marilyn Solaya quería filmar para su largometraje de ficción titulado Vestido de novia. Allí llegó con Carolina, su hija, y mientras ella conversaba con el público que asistía, los estudiantes que nos apoyaban en la organización cuidaban a la niña.

De ahí proviene nuestra amistad, que ha ido creciendo con los años y ha pasado por largos intercambios de ideas y sueños, también por la dicha que he tenido de compartir con alguien que ve en la lealtad a sus amigos su mayor virtud. Hemos tenido desencuentros y encuentros, pero siempre desde el respeto y el cariño que nos une, por eso verla hoy con su película Vestido de novia en edición es un gusto que sé disfrutamos todos sus amigos, casi como ella misma.

No han sido pocos los tropiezos que ella ha vivido para llegar a realizarla, las caídas y cómo se ha levantado ante cada duda o negación que recibía. Sé cuán receptiva fue con los criterios que venían desde el cariño y cuánto aprendió de los que venían desde el desamor. También sé de su laboriosidad y perseverancia: se le podía llamar a las tres de la madrugada y estaba escribiendo; a las seis, ya estaba lista para prepararles el desayuno a sus niños y llevarlos a la escuela. Nunca dudé que lo lograría y ahí está su filme como un camino largo para ser transitado, con el cual confiesa que ha crecido mucho.

Estuve el último día del rodaje; apenas hablamos, pero nos conocemos como para saber que lo qué estaba viviendo era, aunque suene un lugar común, un sueño hecho realidad.

¿Cuándo empieza el recorrido del guión de tu película? ¿Cuál ha sido el trayecto que ha tenido?

Todo el mundo se cree que la película surge después del documental En el cuerpo equivocado, con el cual gané la segunda convocatoria de DocTV Latinoamérica y que va sobre la primera transexual cubana y única por 20 años hasta 2008. Fue todo lo contrario, cuando yo conocí la historia de esta persona con reasignación de sexo siempre pensé que había que escribir una historia de ficción porque era lo que me iba a permitir tener más libertades, además de que muchos elementos de su vida no me interesaba contarlos tal cual y tuve que recurrir a otras historias de personas con conflictos en su identidad de género. Así que, al final, la película de ficción no es sobre la historia que cuenta el documental, sino sobre muchas historias que confluyen.

Pero sobre un conflicto determinado...

Muchos conflictos. Me cuesta hoy intentar definir mi película en una frase. Pudiera decirte que va sobre los otros, sobre todas esas personas que están alrededor de una persona transexual, o de un hombre que está casado con una transexual. ¿Qué pasa con esa gente, cómo las miran? ¿Cuánto hay de hipocresía, de doble moral, en muchas de ellas, que tienen que convivir con personas que han sido transgresoras con su vida? Siempre me llamó la atención la valentía de ellas y lo que constaté en el camino es que son verdaderamente auténticas transgresoras porque han defendido su derecho a ser y desde ahí es que yo, como comunicadora, me conecto y es desde donde me interesa contar la historia.

¿Cuándo descubres que ese es el tema que te interesa y se convierte en el guión de Vestido de novia?

El incentivo fue Cinergia; apliqué con 20 páginas para el apoyo al desarrollo del guión y gané. Ahí me di cuenta que esas páginas decían algo y empecé a escribir. Hice dos, tres, 10 versiones --ya ni me acuerdo cuántas-- y quedó finalista en el Festival de La Habana, cuando aún ni siquiera lo había revisado nadie. Estuvo entre los 10 proyectos que selecciona DreAmago en Suiza, para propuestas que marcan la diferencia, así más o menos reza en los elementos para la selección; allí estuve en un castillo escribiendo, con el apoyo de guionistas de diversas partes del mundo y con los guionistas de los otros proyectos seleccionados. Fue un trabajo verdaderamente interesante y enriquecedor. Luego estuve en el I Taller de Guiones latinoamericanos que se realizó en el Festival de Cine de La Habana. Después llegó al proyecto Eliseo Altunaga, mi profesor, con quien había trabajado antes y del cual aprendo tanto todo el tiempo. Él me ayudó a centrarme, a organizar el punto de vista, todo a nivel estructural, pues la historia yo la tenía clara. Y bueno, ahí está Vestido de novia. Estuvo en el ICAIC desde 2008, fue recepcionado y realmente fue muy difícil que se realizara: los tres ciclones que devastaron la isla, la crisis económica del mundo y cómo afectaba la producción de cine en Cuba, entre otras causas, así que mi única opción era aplicar a un fondo de fomento del cine. En ese tiempo voy a Bilbao, al festival de Cine Invisible, y su director me presenta a Fernando Diez, un productor que ya tenía experiencias con películas que abordaban estos temas y se interesó en la película. Así que llegué a La Habana con un apoyo de coproducción, aplicamos a Ibermedia y el proyecto fue seleccionado.

Sin embargo, este guión ha crecido porque siempre estuviste atenta a los criterios de personas que reconocías importantes y certeras en sus miradas, siempre muy atenta a las opiniones que te ayudaban a crecer.

Este guión ha sufrido los cambios que, a la vez, yo iba teniendo como creadora, como persona, como mujer. El guión se ha ido exponiendo, modificando; ha ido teniendo una solidez desde mi propia solidez. Desde que encontré mi voz, el guión se ha robustecido, pero ha sido desde adentro, desde mi crecimiento interior. Claro, no es lo mismo sin apoyo y lecturas con ojos sinceros. Yo hice muchas versiones de esta misma historia, pero esta es la película que yo quería hacer.

¿Y la asesoría de Eliseo Altunaga?

Imagínate, Eliseo fue mi maestro y es mi maestro. Es la persona que hoy veo tiene más claro cómo se estructura una película o cómo se cuenta una historia a través de un personaje; cómo puede una historia ser eficaz, sin ser mago, por supuesto: la idea tiene que estar, el punto de vista tiene que estar claro y ser potente. Él es una persona que tiene todas las herramientas, por todos los años que tiene de trabajo, investigación y experimentación. Por supuesto, llega al proyecto con ese desenfado, con esa manera amoral que tiene de enfrentar los guiones y que me ha transmitido, me lo ha pegado. Es bueno, no todos tienen la oportunidad de tener cerca de un maestro.

Al filmar, ¿cómo logras hacer verdad y ver representada la historia?

En un momento yo odié la película. Hice el documental y me dije que ya esta historia no quería contarla. Pero ya estaba todo tan amarrado y era un proyecto al que yo le había dedicado mucho tiempo, por el que he renunciado a muchas cosas, desde lo personal, lo profesional; ya no podía abandonarlo. Un buen día reencontré el camino y me di cuenta por dónde tenía que ir la historia. En eso tiene mucho que ver, por ejemplo, tú misma, con todo lo que hemos conversado y me has aportado en tus estudios de género y cine. También mi acercamiento a los estudios de las masculinidades, porque muchos piensan que género es solo mujeres; ahí la relación con Julio César González Pagés ha sido definitoria, pues me ha ayudado a contar mi historia desde otra perspectiva.

¿Por qué otra perspectiva? ¿Cuál es el aporte que desde la asesoría hace Julio como estudioso de las masculinidades?

Invito a Julio a que participe en la película porque hubo un momento en el que sentí que esta iba más sobre el cambio de los hombres, sobre los nuevos tipos de masculinidades y yo, que adoro a los hombres,...siempre me ha parecido interesante todo el tema de cómo ellos aprenden a llorar, a saber decir no y que eso no demerita su calidad como hombres. El respeto a su género, que es el respeto a las mujeres también. En fin, creo que toda esa mirada la aporta Julio en la película, además del lado histórico. Aunque intentamos que el contexto se hiciera evidente, lo más importante en la historia es la búsqueda de la felicidad de cada uno de los personajes. Cómo se revelaban en ese contexto que les imponía normativas, pero siempre la felicidad como guía, a pesar de esos otros que desde la doble moral se les interponían. Julio estuvo en el rodaje en todos esos momentos complejos, en las discusiones para entender las actitudes de estos hombres y mujeres que iban a interpretar. Su mirada allí fue muy útil y se lo agradezco mucho.

¿Crees que el acercamiento a los temas de género y tu crecimiento paulatino en relación con estos temas te ha ayudado a fortalecer tu punto de vista? ¿Es algo que te empieza a definir como realizadora?

En la medida en que yo he vivido mi propia experiencia como mujer realizadora, en un medio complejo, he podido traspolar esa experiencia en mi obra creativa, en mi historia, en mis personajes. Mi obra habla de mí.

¿Y cuál es la relación que tiene tu película con el feminismo? ¿Crees que sea una película desde un enfoque feminista?

Yo soy feminista; sabemos todo lo que por ignorancia la gente opina del término. Yo pediría que se informaran. Julio es un hombre feminista, de ahí provienen sus estudios y su posición en los estudios de masculinidades. Eso ha llamado mucho mi atención y sabes que por eso lo admiro; desde el día que me lo presentaste he quedado prendada de su manera de abordar estos temas y de todo el trabajo que hace.
Sí, he defendido como mujer mi película e intentado una mirada que se posicione en otras perspectivas en las relaciones de género; si mi historia de vida marca un punto desde donde he tenido que entender al mundo y relacionarme con él a partir de las desigualdades que todavía existen para las mujeres y el acceso, en este caso, a la dirección de cine, entonces creo que sin dudas mi enfoque es feminista. Sin renunciar a esa condición, he intentado hacer una película que mire estas realidades desde otro punto de vista. Es una coherencia desde otro ángulo para llegar a lo mismo. Es un atajo que nos ha funcionado muy bien. Es como un galletazo que saca a la luz pública realidades ocultas de los seres humanos en nuestras circunstancias.
Soy feminista en la medida en que peleo por mis derechos como mujer para llegar a ser. Lograrlo es abrirles las puertas a otras realizadoras, pero sin dudas no llegamos a la realización en igualdad de condiciones...eso tú, que estudias el tema, lo sabes bien. Como mujer he renunciado a demasiadas cosas y a otras que me he expuesto, algo que no le sucede igual a mis colegas varones...las pérdidas en el camino y el punto de partida nunca son los mismos, eso marca la diferencia y sí hay que tenerlo en cuenta.
Para cualquier realizador hoy es difícil hacer cine, pero para las mujeres es más difícil y cuando estás en tu madurez creativa, también te cuestionas la posibilidad de tener hijos, pues el reloj biológico manda. Yo quise tener dos hijos, ahí están porque era lo que deseaba; pero también he querido hacer cine, soy una madre que cría sola a sus hijos y eso sabemos que es un reto hoy en este país. Sin el apoyo de mi madre y mi padre hubiese sido imposible, así que sin ellos, sin ese apoyo, hoy una mujer con hijos que quiera hacer cine es prácticamente imposible.

Habías hecho En el cuerpo equivocado, un trabajo que requirió esfuerzo y resultó sólido, en el que demuestras ser una creadora con grandes intenciones. En tus documentales anteriores apelas siempre a elementos ficcionales en la representación, como si advirtieras desde hace tiempo que eres una directora de ficción. Sin embargo, ahora haces ya verdaderamente una puesta en escena, con todo lo que eso implica... ¿cómo te enfrentas a un largometraje dentro de la industria que, por demás, para ser una ópera prima, es algo complejo: muchas locaciones, extras y además la presión de lo difícil que ha sido para las mujeres en la industria del cine cubano llegar a la dirección de largometrajes? ¿Cómo batallaste para que tu película fuera lo que por tantos años habías soñado?

Desde el rigor. Para hacer cualquier cosa, para llegar con mi proyecto, sacarlo adelante, para que fuera aprobado, cada paso que he dado siempre me han mirado y exigido desde el rigor. A mí no me han regalado nada. Por lo tanto, me ha parecido justo que yo no le regale nada a nadie. Este es un proceso creativo y por eso es tan importante quiénes están en las diferentes especialidades. A veces se hacen las películas no con las personas que te habías imaginado, aunque sin dudas hay que estar abierto para aquellas que llegan y que quieran emprender el camino.
Este proyecto tiene mucho de mí, le he dejado mucho. Sé de qué estoy hablando: todas las personas con las que he trabajado han tenido elementos suficientes para entender el trabajo que hacíamos, nunca se han quedado en el aire y siempre han tenido una explicación, tanto artística como conceptual, de cualquier tipo, toda esa pasión que le pongo a las cosas que hago... y por eso no espero menos de las personas con las que trabajo: pasión, respeto, dedicación. Es la única manera en que puedo trabajar, es mi obra. Cuando directores y directoras --que pasamos tanto trabajo para sacar adelante un proyecto-- lo logramos y llamamos a alguien para que nos acompañe en la aventura creativa, le estamos poniendo un hijo en las manos. Por eso el rigor es tan importante, porque lo que no se filma, lo que no se logra en cada una de las etapas, después no estará en la película. Por eso siento que tenía que defender a toda costa la película, contra viento y marea.
Una noche estaba aterrorizada y me escondí a llorar detrás de un camión de esos del rodaje y uno de los eléctricos me vio y me dijo que no tenía que llorar por nada, que yo era la cabeza y lo estaba haciendo bien, y que tenía que seguir adelante con mi película... así conté con el apoyo de esas personas que hacen casi todas las películas cubanas, que saben de lo que hablan porque trabajan con todos los directores y me han visto crecer, han sido testigos de todas mis etapas dentro del cine desde hace ya más de 20 años. Al final terminé con muchos títulos: que si muy severa, que si la Dama de Hierro, que si tiránica... No lo creo. He trabajado con muchos directores en Cuba y fuera de Cuba y a todos se les respeta por el carácter que tienen. Claro... si una mujer sabe lo que quiere y pide cuentas, es una histérica, menopaúsica, siempre algo peyorativo rodea a una mujer temperamental con muchas cosas que decir y voluntad de hacer. He estado ahora en la piel de ellos y de ellas. Hacer una película genera un tremendo estrés, tanto para mujeres y hombres, aquí no hay distingos... Lo único que sé es que he filmado la película que quería y defendí ese derecho.
Pero en el caso tuyo hay un añadido para el estrés...
Además --y es la presión que una sabe que tiene por ser mujer en la industria haciendo un largometraje--, vives con la pesadilla recurrente de que te tiene que quedar bien, sí o sí. Nunca se me olvida que en encuentros que he tenido con colegas directores, me preguntaban: "¿padeces de algo? Pues chequéate, porque lo que te viene encima es muy fuerte"... y una siente que es una piedra que le cae encima de los hombros, con la que he tenido que lidiar hasta el final. Y mira, la filmé, lo hice, es una película, ni más ni menos y no porque sea mujer me tiene que quedar mejor. Hay directores que vienen a hacer una buena película a su tercer o cuarto intento...y no ha pasado nada. Eso le ha pasado a los nuevos y los consagrados...
Ahora, también ese estrés viene porque la historia del cine cubano habla de la ausencia de las mujeres como directoras de largometrajes. En Cuba las mujeres han tenido muchas oportunidades, si quieren hasta cosmonautas pueden ser, pero el espacio cinematográfico y la dirección específicamente de cine dentro de la industria es casi una utopía ¿Por qué ha sucedido en una industria de cine como la cubana que, en 50 años, solo tres mujeres, contándome a mí, hayan podido dirigir largometrajes de ficción? Eso siempre me ha parecido, al menos, sospechoso.
De hecho, cuando hacía documentales no pasaba nada, a todo el mundo le parecía muy gracioso que aquella actriz etérea hubiera querido dirigir documentales, que estudiara dirección y dirigiera. Pero hacer un largometraje ya cambia y allí ya los rostros que antes sonreían, cambian. Claro, estamos hablando de las grandes ligas y el cine, aquí y en cualquier parte, es costoso, elitista. Por eso me preparé mucho, estudié teatro en la Escuela Nacional de Arte (ENA), después dirección en lo que es hoy la Facultad de Medios Audiovisuales del Instituto Superior de Arte (antes le decíamos la facultad de cine, radio y TV). Luego trabajé varios cursos en la Escuela Internacional de Cine, como asistente de dirección, en casting, producción...Empecé a realizar documentales y a escribir este guión muy en serio.

¿Por qué insististe en hacerlo con la industria?

Para mí era un reto: si otros podían, por qué yo no. Preparación tengo, historias tengo, deseos de contar y pasión tengo, voluntad y perseverancia, las tengo. El talento es algo cuestionable siempre y depende de cómo se mire, es algo que se le puede cuestionar a los consagrados y a los que están por empezar. "Yo también quiero", ese es mi lema. Si yo nací para contar historias, por qué no las puedo contar. Este es un país donde, al menos hasta mi generación, nos educaron con la idea de que siempre podíamos, con cualquier cosa, mujeres y hombres, y yo creo en eso.

¿Cómo transcurrió la filmación de la película?

Con los problemas que puede tener cualquier rodaje en este país y en cualquier parte del mundo. Si yo fuera panadera o médica, tendría las dificultades de esas profesiones. Yo sí creo que cualquier cosa que se interponga entre ese acto creativo y tu obra no cabe. Fui muy consecuente con eso.

Escogiste un equipo de actrices y actores de primer nivel, además trabajaste con un equipo técnico- artístico muy profesional... ¿cómo te sentiste en medio de la filmación?

Me pasaron cosas terribles en el rodaje: mi maestro, mi amigo, mi ejemplo e ídolo, el director de fotografía Raúl Pérez Ureta, se enfermó ya bastante avanzada la preparación de la película y tuve que esperar a que estuviera mejor para que los médicos determinaran si podía continuar, y que él mismo me recomendara a alguien, que fue Rafael Solís, a quien agradezco especialmente.
loré mucho sola en esa etapa, porque para mí era una pérdida no filmar con Raúl, alguien con quien había hecho casi toda mi obra anterior y me conocía bien. Llegar juntos al largometraje era nuestro sueño; sobre todo con él, que es un maestro y me vio crecer en ese proceso.
También está esa manera que una tiene de adaptarse a las cosas: está la obra en peligro y hay que hacerla. Así llegó Solís y yo con todos mis miedos y mis dudas; le agradezco toda su paciencia conmigo, es una persona que se comprometió con el trabajo que estábamos haciendo, poco a poco nos fuimos acoplando, fue una persona que se interesó, que dio mucho a lo que le pedía. Nunca tuvimos un exabrupto, tuvo mucha paciencia y entendió que era mi primer trabajo y que, además, venía de la decepción de no tener al fotógrafo que yo quería y que a él no lo conocía. Lo aceptó, se acopló muy bien y le agradezco mucho que haya aceptado y se comprometiera en esta aventura. Se lo tuve que decir porque realmente me conmovió.
En el sonido llamé a Velia Diaz, una muchacha joven con mucho talento. Siempre me pareció que era una especialidad a la que las mujeres les había costado más llegar. Velia es muy profesional y, si es posible, haremos la segunda y la tercera quizás....
Otro es el padre de todos mis proyectos y cómplice en todo lo que hago: Carlos de la Huerta, mi productor. Él hace realidad todo lo que le pido, de manera incondicional; nunca se negó a nada de lo que le pedí, desde lo más claro hasta lo más absurdo. Su compromiso y lealtad siempre me hacen sentir que no estoy sola y que de verdad puedo hacer películas. Si yo soy la madre del proyecto, Carlos es el padre y así ya tenemos tres hijos cinematográficos. En la edición tengo a Miriam Talavera, esa gran editora del cine cubano. Ahora mismo me ha echado del cuarto de edición y yo con mucho cariño le he confiado mi obra, porque sé el talento que tiene, porque se merece todo el respeto del mundo por la obra que la avala, por su sensibilidad y objetividad. Si he llegado hasta aquí tengo que cuidarla y está en muy buenas manos.
La música está en manos de X Alfonso, alguien muy sensible a todos estos temas y en quien creo mucho para que funcione bien la película.
Trabajé con Laura de la Uz: ella y yo estudiamos teatro juntas y este personaje lo escribí para ella, como escribí para Luis Alberto García el suyo. También para Pichi (Jorge Perugorría) escribí su personaje que tuvo, además, muchas transformaciones. En Pichi he tenido a un cómplice desde el principio de este proyecto, muchas veces desde la sombra, y su apoyo ha sido importantísimo para mí, su nobleza. También para Mario Guerra escribí su personaje. Mario es uno de los actores más interesantes que creo hay ahora mismo. La verdad es que estoy complacida con todos mis actores y enamorada del trabajo que hicieron. Había un personaje que era para un hombre, pero en la conferencia de prensa de Casa Vieja vi a Isabel Santos haciendo un personaje pequeño, pero intenso, y era esa etapa en la que te conté que estaba peleada con el guión, me dije: "esta actriz va a ser el personaje". Llegué a la casa y escribí la primera escena de Sissi, inspirada en una de las testimoniantes del documental. Creo que la película ha ganado mucho con Sissi y con todo el talento que sabemos le pone Isabel a sus personajes, esa pasión tremenda que tiene para interpretarlos.
Realmente ha sido un reto para mí como directora lidiar con tantas personas, con tantos actores, diferentes personalidades y caracteres. Hay alguien que quiero destacar y es Luis Alberto García. Desde el primer momento se mostró muy cooperativo, mediador, apasionado, siempre sentí su apoyo y su respeto. Defendió un personaje muy importante, defendió los cambios de los hombres, y para mí el cambio de ellos es clave en esta historia. Si ellos no cambian su mirada, si no se transforman, nosotras no podemos avanzar en nuestras conquistas. Por eso el personaje de Ernesto, que interpreta Luis Alberto, es vital en la película. Lo defendió con propuestas e ideas que le agradezco mucho porque cada vez se hacía más grande y humano. Debo confesar que ese siempre fue mi personaje favorito como autora, dentro de esta historia, y verlo cobrar vida desde Luís Alberto ha sido realmente una experiencia fabulosa.

Después de la película, ¿qué has ganado como ser humano?

Bueno, como te puedes imaginar, estoy monotemática, solo hablo de eso y lo demás pasa a un espacio secundario. Es como un gran parto porque no es solo hacer una película, sino que ahí está todo lo que tiene que ver conmigo ahora mismo, como mujer. En la película hay personajes, hombres y mujeres, que tienen mucho de mí; tanto lo bueno como lo malo. Uno tiene que hablar de lo que sabe y allí está todo. Mis inquietudes están ahí: mis preguntas como mujer y además está la historia. La película se desarrolla en 1994, el año del maleconazo, la gente saliendo de Cuba, el desparpajo mismo...esas memorias y vivencias que guardamos, muchas veces dolorosas, pero que a los autores se nos escapan más temprano que tarde, por suerte desde la creatividad.

El poema de Norge Espinosa, "Vestido de novia", se publica a finales de los ochenta ¿Cuál es la relación con el poema?

Conocí a Norge por aquellos años en Santa Clara. Andaba con amigos poetas y escritores, lo escuché en un recital decir el poema y me conmovió. Decir aquel poema en esos años era de una valentía tremenda, casi una herejía, y me pareció tan digno. Luego, un día, nos subieron en una guagua para La Habana y fuimos de los pocos que aprobamos la prueba de teatro en aquel momento; estamos unidos desde entonces por esa etapa de nuestras vidas. Ahora nos une el compromiso por estos temas, la lucha contra las injusticias y todas esa fobias que tanto daño han hecho y hacen a la personas.

¿De ahí el guiño que le haces a él mismo y su lectura dentro de la historia de la película?

Sí, desde el propio título. Siempre me pareció genial la idea del varón vestido de novia. Toda la película juega simbólicamente con las ropas, las apariencias...hasta dónde una mujer de pelo corto es menos mujer que otra. Como todo lo heteronormativo debe ser cuestionado a partir de los estereotipos, por ahí va la película y también como homenaje a Fresa y chocolate.

¿Haber trabajado como actriz en Fresa y chocolate marcó tu interés en estos temas?

Sin dudas haber estado en la película, con 22 años que tenía, más que un adorno se convirtió en una responsabilidad. Yo no tenía ni idea de la película en que había participado, pero con el tiempo y al haber estado al lado de sus directores, sin dudas me ha dado la magnitud de lo que significó en su momento. Pero creo que Vestido de novia lo que tiene es que yo soy una realizadora que marca un punto de vista como mujer, con conciencia de las relaciones de poder que están escondidas en las relaciones de género. Creo que mi crecimiento desde Fresa y chocolate hasta acá va por ahí. Son la mirada que tengo como mujer y las preguntas que me planteo.
Pero sin esa película, de la que he bebido y que me marcó en todos los sentidos, no hubiera llegado hasta acá.

Esta pregunta se impone ¿Qué esperas de la película cuando el público la vea?

Que sea el grito que estoy teniendo como mujer, como realizadora, como persona total. Que no es un grito mío, en particular, además; es el grito de mucha gente, de un país, de muchas mujeres, de muchos hombres. Pero es, sobre todo, una película a mis hijos, que les dedico como todo lo que hago. Porque aspiro que mis hijos sean mejores, que estén por encima de las mediocridades y de todo tipo de discriminación. Que mi hija sea una mujer diferente y mi hijo sea un hombre diferente. Trabajo para mis hijos, mi obra es para ellos. Educar a un hijo y a una hija es mucho más complicado que hacer películas o cualquier otra cosa que parezca tremenda.

¿Dónde está Marilyn Solaya en la película, dónde está tu mayor conexión con la historia?

Precisamente en esta mujer que se opera y después de esa gran transgresión reproduce lo que se supone debe ser una mujer, o sea la mujer que nos inculcan a todas y todos, mujeres con estereotipos y en roles muy tradicionales, sobre todo en la vida doméstica. En la película hay un texto clave, cuando ella llega a casa de la amiga y le dice: "¿esto que me pasa a mi le pasa a todas las mujeres?". Todas hemos vivido ese momento, todas las mujeres creativas que tenemos algo más que decir nos hemos preguntado eso. Más adelante dice: "Yo no he luchado tanto en esta vida para esto" y ahí es cuando comienza su verdadera transgresión como persona. Ahí está el por qué que atraviesa buena parte de una historia que enfatiza en el costo de ser una mujer o un hombre en una sociedad machista. Y ahí está mi grito.

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lunes, 1 de abril de 2013

Noventa Aniversario del Primer Congreso Nacional de Mujeres de Cuba*





Hoy 1 de abril del 2013 se cumple el noventa aniversario de la inauguración, en el actual Gran Teatro de la Habana, del Primer Congreso Nacional  de Mujeres de Cuba. Las páginas de Feminismo en Cuba le rinden tributo a todas las mujeres y hombres que hicieron posible este sueño

Por Julio César González Pagés

En 1921, por iniciativa del Club Femenino, se creó la Federación Nacional de Asociaciones Femeninas de Cuba,  la cual convocaría a la celebración del  Primer  Congreso Na­cional de Mujeres que tendría la particularidad de ser el primero celebrado en Hispanoamérica.

La participación del evento fue abierta a todas las organizaciones femeninas del país a partir de cuatro bases que debían ser cumplidas y en las que se exhortaba a no emitir criterios desfa­vorables contra el feminismo o el sufragismo y a no hacer proselitismo religioso o político.

El Comité Ejecutivo del Congreso estuvo presidido por Pilar Morlón de Menéndez, quien fue secundada por una multifacética conformación de mujeres de las diferentes organizaciones y re­giones del país.
El Primer Congreso Nacional de Mujeres se reunió en la Academia de Ciencias de La Habana del 1 al 7 de abril de 1923, con un temario dividido en 36 polémicos puntos debatidos por las mujeres en acalorados encuentros. 

En el acto inaugural, celebrado el domingo 1 de abril,  a las nueve de la noche, en el Teatro Nacional, y ante una concurrencia que lo abarrotó, Pilar Morlón pronunció un discurso donde ella misma se sorprendía de que el Congreso fuera ideado y autofinanciado por las propias mujeres:

Una revolución, sí, efectivamente es revolución pacífica o evolución, no importa el nombre, pero algo nuevo, algo desconocido entre nosotros, donde hasta hoy la mujer tuvo sus actividades limitadas a un papel humildemente pasivo, algo cambiado inexorablemente en la marcha habitual de nuestras cosas (...) Es ésta nuestra Revolución.

Las palabras de Morlón no estuvieron lejos de lo que pasó, se habló de temas ecológicos, nacionalistas, sociales, políticos, económicos y de legislación obrera.

Las ponencias oficiales al evento fueron distribuidas en seis grupos, el voto para las mujeres aparecía en el primero, siendo  debatido en la noche del 6 de abril. La primera de las ponencias, titulada "Sufragio Femenino", fue expuesta por Pilar Jorge de Tella en un emocionado discurso donde subió tanto su voz que se oía en la calle. En ella puntualizó que:"...nadie ignora que el sufragio es la garantía reafirmadora de la personalidad del individuo".  La unión entre voto e individuo era una de las formas más defendidas para explicar que mientras esto no sucediera las mujeres en el país, estas no participarían plenamente en la conformación de una esfera pública cosmopolita que las incluyera como ciudadanas políticas.

Otras tres intervenciones se defenderían con igual nivel de pasión llegando a calificar la exclusión de la población femenina como una "inmoralidad social".  La más orgánica de las ponen­cias presentadas fue la de Hortensia Lamar y del Monte, aplaudida delirantemente con gritos de ¡Voto para la mujer!. Ella afirmaría que el sufragismo no era la desviación del feminismo sino una modalidad que permitiría "la igualdad política en la ciudadanía".

Ninguna de las interpretaciones calificó la forma en que se debía conceder el voto: de forma restringida o como el universal masculino, lo que  permitiría que no se restringiera a condicionantes sociales, educacional o racial.

El sufragio femenino fue un punto de unidad de las mujeres en este evento. Entre las conclusiones aprobadas fue la primera: "que se emprenda por todas las mujeres de la República una campaña intensa para obtener el voto, como primera medida de profilaxis social". Y la última “Trabajar intensa y eficazmente, con todos los meios lícitos a nuestro alcance y sin contraer compromisos con ningún partido para obtener el derecho al sufragio”.

El Primer Congreso Femenino llamó la atención de la prensa en general y permitió que un importante grupo de mujeres empezara a realizar un nuevo tipo de periodismo alejado de los "recetarios de cocina y atenciones domésticas";  y ayudando a la formación de una esfera pública en la que opinaban y cambiaban el estereotipo banal que se les otorgaba.

*Este texto forma parte del libro En busca de un espacio: Historia de las mujeres en Cuba (La Habana, Editorial Ciencias Sociales, 2003)

Relatoría sobre la exposición “Mujeres bajo sospecha.” Memoria y Sexualidad (1930-1980). * Relatoría "Mujeres bajo sospecha". Memoria y sexualidad (1930-1980)*


  


 Por Alberto Góngora Sanz
 Coordinador en España de la Red Iberoamericana 
y Africana de Masculinidades  

“Mujeres bajo sospecha” nos hace un intrépido y minucioso  recorrido acerca de la sexualidad reprimida de las mujeres en España entre 1930 y 1980  durante el período de la dictadura franquista, con varios elementos protagonistas, por un lado la II República;  la iglesia, que se convirtió en un poder de carácter absoluto y de adoctrinamiento;  y el bando fascista de la Falange, los cuales, tras terminar la Guerra Civil, y con ella la caída de la II República(1931-1939), el franquismo emprendió una campaña reeducativa encabezada por la Sección Femenina de la Falange a mano de Pilar Primo de Rivera, empeñada en despojar todos los logros y avances sociales  conseguidos por las mujeres durante el período republicano, entre otras cosas su modelo de emancipación, unos derechos fundamentales conseguidos en la Constitución de 1931, el derecho a voto, el derecho al divorcio por mutuo acuerdo, la suspensión del delito de adulterio solo aplicable para las mujeres, se estableció el Seguro Obligatorio de Maternidad (prohibiendo así el despido por maternidad), se aprobó la igualdad salarial entre sexos, entre otros logros.
  
En Cataluña, incluso, se llegó más lejos, y se permitió la dispensación de anticonceptivos, se despenalizó y legalizó el aborto.  Dando así un impulso de progreso, cultura y libertad al Estado Español entre el 1931 y 1939, fecha del final de la Guerra Civil Española, que dio paso a la dictadura del general Franco,  siendo truncada esta evolución social por el levantamiento militar. La II República supuso, especialmente para las mujeres, un cambio liberalizador importante.

Todo esto y mucho más recoge esta excelente exposición “Mujeres bajo sospecha”, que estará en Madrid hasta el 10 de febrero de 2013. Donde a través de una excelente documentación gráfica original, desde fotografías u objetos  a carnets particulares de la Sección Femenina Falangista (la cual acreditaba la formación obligatoria de las mujeres como amas de casa), nos revela la represión a la que estaban sometidas todas las mujeres, quedando con el único objetivo en la vida de convertirse en sumisa cónyuge  del hombre primero y en devota madre después, siempre en el espacio doméstico, limitándolas su acceso a la ciudadanía y a la libertad de esta manera tan cobarde.   
  
Un recorrido que va de lo íntimo a lo público que nos hace viajar en el tiempo y ponernos en la piel de todas esas mujeres que lucharon por su libertad ante los opresores franquistas, aparecen testimonios reales de mujeres que marcaron una época sin que ellas lo supieran, con el  discurso de mujeres que amaron a otras mujeres durante el franquismo, como es el caso de la librera Luisa Salmerón de la que hablaremos más adelante,  ni que decir tiene la artista Maruja Mallo, su compañera de estudios Margarita Manso y la poeta, campeona de natación y gimnasta Concha Méndez, siendo el primer grupo de mujeres españolas en utilizar bikini allá por los años 30, amigas de corredurías madrileñas, también fueron las primeras mujeres en realizar la práctica de deportes, y a lucir por las calles de Madrid sus cortas melenas sin sombrero, siendo criticadas por la sociedad de la época, comenzando así la corriente llamada “sinsombrerismo”, la cual abrió un camino a la batalla por el pelo corto de las mujeres, y permitió a muchas hacer de su aspecto e indumentaria un signo de libertad y modernidad,  también me encontré la bonita historia de Elisa y Marcela, dos mujeres que se amaban y para contraer matrimonio Elisa se travistió de hombre, cambiando de aspecto y nombre al de Mario, pudiendo así contraer matrimonio en España, siendo más tarde descubiertas y perseguidas por el régimen cual herejes, consiguiendo escapar a Argentina y convirtiéndose a la fuerza en el primer matrimonio homosexual en España.                                                                              

No menos importante en la exposición es la figura de  la escritora Carlota O`Neill (1905-2000), periodista feminista, fundadora y directora de la revista “Nosotras” en 1934 , que después que el bando sublevado franquista asesinara a su marido, el capitán Virgilio Leret, fue detenida, como muchas otras hijas y mujeres de republicanos, y separada de sus hijas, Carlota y Mariela.                                                                   
Fue juzgada por un tribunal militar dieciocho meses después de su detención y condenada a seis años de prisión, por saber ruso, por “rebeldía moral”  y por su responsabilidad en los actos de su marido, siendo ejecutado éste por oponerse a la sublevación franquista[, dando lugar al odio y al exterminio en la Guerra Civil.

Una vez fuera de la cárcel, Carlota O`Neill se exilió en Venezuela donde escribió “Una mujer en la guerra de España”, donde narró su experiencia.

Volviendo a la librera lesbiana Luisa Salmerón, durante la muestra “Mujeres bajo sospecha”, se reproduce un video relato de la librera junto a la actriz española Carmen Maura, realizando esta última el papel de mediadora, donde Luisa cuenta anécdotas de la época, como cuando tenía que hablar en códigos con sus amigas lesbianas, a la par compañeras del gremio de la librería.

-          Hoy he descubierto un tebeo que me ha gustado mucho, aunque no se de qué editorial es.
-          Ah! Pues preséntamelo cuando puedas.

Contaba Luisa Salmerón una conversación real que mantuvo con un grupo de amigas lesbianas, rodeada en aquel momento de hombres y mujeres desconocidas, no podía ser descubierta su condición sexual por miedo a represalias, pero admite que en ocasiones resultaba divertido, contaba la entrañable librera ante la tierna sonrisa de Carmen Maura.  

Y es que en la Barcelona de los años 40 y 50, mujeres de origen popular y obrero se juntaban con otras clases más pudientes, artistas y gente de la farándula, así como con varones homosexuales, con el objetivo común de disfrutar de un espacio de libertad sexual. Invisibles para la mayoría, manejaban códigos secretos de mutuo reconocimiento.  Hacían excursiones, ligaban en la Playa de la Barceloneta, organizaban fiestas, frecuentaban locales a los que convertían en de ambiente, visitaban burdeles y fundaban familias que hoy llamaríamos alternativas.

Preciso decir para los más despistados que los “tebeos” a los que se refería Luisa Salmerón eran realmente mujeres.

“Mujeres bajo sospecha” también nos delata la revolución social que se produjo en España a principios de los 70, los últimos años de la dictadura, cuando el llamado “destape” llega a los medios produciendo una fuerte conmoción en la sexualidad.                                                  

 El cine, la música, la literatura recibe un soplo de aire fresco. Se respira más libertad en las calles, especialmente en Barcelona, allí nace la revista Vindicación Feminista y el primer bar de lesbianas en España, el Daniel´s,  donde la propia Luisa Salmerón , hoy cerca de los 80 años, nos cuenta anécdotas del lugar y lo bien que se lo pasaba allí.

Concluyendo esta relatoría, cabe señalar el compromiso asumido por las autoras de “Mujeres bajo sospecha” frente al tema, realizando una minuciosa investigación  pese a la dificultad de ser un tema sobre el que ha primado una política de negación radical.

Consiguiendo reunir a unas protagonistas que apenas resultan visibles más hallá de un círculo estrecho, las mujeres puestas bajo sospecha durante la dictadura franquista, que a pesar de estar duramente reprimidas o aburridamente conformadas, en ocasiones encontraron espacios de libertad en los que expresarse con voz propia.


Ver más foto de la expo http://www.facebook.com/media/set/?set=a.153017751518528.35210.127136374106666&type=1

*La exposición “Mujeres bajo sospecha. Memoria y Sexualidad (1930-1980)”, estuvo hasta el 10 de Febrero de 2013 en el Edificio Ateneo de Madrid. Comisariada por Raquel Osborne y María Rosón, Doctora en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid y especialista en Arte y Cultura Visual de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM) respectivamente,  y organizada por la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la UNED.